Oraciones a la Virgen
Mi Padre y yo vendremos a fijar en él nuestra morada. Que encuentren, entonces, cuando lleguen, la puerta abierta. Abre tu alma; extiende el interior de tu mente para que sea posible contemplar en ella las riquezas de la rectitud, los tesoros de la paz, la dulzura de la gracia. Expande tu corazón; sal al encuentro con el sol de la luz eterna que ilumina a todo hombre. Esta luz verdadera brilla para todos, pero el que cierra sus ventanas se priva de la luz eterna. Tú también, si cierras la puerta de tu alma, deja a Cristo fuera. Aunque Él tiene el poder de entrar, no quiere hacerlo porque no quiere ser inoportuno; no quiere obligar por la fuerza. Oraciones a la Virgen Salió del vientre de la Virgen como el sol naciente, para iluminar con su luz todo el orbe de la tierra. Reciban esta Luz aquellos que desean la claridad de un esplendor sin fin, esa claridad que no es interrumpida por ninguna noche. En efecto, el sol que vemos cada día, las nieblas de la noche, nos siguen. En cambio, ...